Hay días donde mi oficina es un teatro, y eso para mí significa caminar mucho.
Como tengo un reloj inteligente que me mide todo, incluso me dice que estoy más joven.
Hay un post sobre la edad física disminuida que escribí en Instagram, que hizo comentar con la misma furia y tono de antes, hasta la persona que había dicho que ya había entendido y perdonaba, solo por letras escritas sobre cuidarse, sobre medir las actividades físicas y vitales, solo eso parece que ofende tanto.
El mismo reloj (ya casi todos lo hacen) me dice cuántos pasos camino al día. Mi meta, por defecto, son 8500. Unos días, los más activos, lo logro fácil. Los de oficina, si no voy ese día a Gym, no lo logro.
Pero cuando trabajo en un teatro, y si es grande y viejo, más camino.
Este es un gráfico, por ejemplo, del primer día de los 10 años de Monólogos Sin Propina. Un día tranqui.
No que quedo quieto, aunque mi cargo no es trabajar duro y cargando, sino más bien mandando y dando ordenes, pero tengo que estar "ahí" siempre, pendiente, mirando, opinando, pensando estrategias y formas de hacer y comunicar, en fin, un cansancio ser yo.
Cuando los shows, mientras están sucediendo y monitoriando audio y/o tirando pistas o videos, estoy de pie siempre. es mi forma de estar relajado. Sentando no me hallo. No sé si me van a dar varices, o de viejo esta caminadera la voy a pagar, pero lo que siempre pienso, es que además de trabajar, consigo un estado físico por lo menos de alguien activo y sano.
Otro día les hablo, o les muestro los túneles, atajos, escaleras, puertas y burladeros, por donde camino tanto.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario