miércoles, 1 de octubre de 2025

¿Usted es Juan David Escobar?

Hace unos días, estaba afuera del Teatro Fundadores de Manizales, por la puerta lateral de oficinas. 

Fumaba, por supuesto. Estaba nervioso, el invitado nada que llegaba, y estábamos cerca de la hora del show. 

Dos personas, con un lapso de minutos, me preguntaron lo mismo: "¿Por dónde es el ingreso para el show?". 

Les señalé el río de gente, y les dije lo mismo: "En la esquina a la izquierda, se va a encontrar las puertas". A veces mi respuesta iba con un poco de humo, pero en la fría Manizales, eso podría ser el clima.

La segunda persona a la que se lo dije, se devolvió y me preguntó: "¿Usted es Juan David Escobar? El de Sin Palomitas de Maíz."

"Sí, soy yo. ¿Por qué lo sabe?" Pregunté entrecerrando los ojos. 

Era una pregunta obvia, sobraba, pero todos hemos soñado un poco con eso, que alguien nos reconozca por un proyecto que hicimos. Puesto que trabajamos en las comunicaciones, una anécdota así, confirma lo que uno busca: me ven, me escuchan.

"Sí, los escuchamos" (o "los vemos", no recuerdo). Me dice Julián (por una tarjeta de presentación que me dio, me di cuenta que además es abogado), y la esposa que ya iba en la esquina, se acerca y me mira con esa mirada que tiene la persona que hace las cosas por amor y no porque le gustan, "sí, los escuchamos.", confirmaba. 

Sin Palomitas de Maíz es un proyecto, el único, como barco Vikingo de regreso al norte después de una campaña a la que no le fue nada bien, que ha sobrevivido 6 años a diferentes momentos de mi vida. Y aún permanece, y me gusta como ventana donde desahogarme de todas las gigas que veo de audiovisual. 

Y la verdad sea dicha, si uno mira las estadísticas, tenemos unas 50 a 70 vistas/escuchas. En promedio, y siendo positivo, juntando Youtube y Podcast, nos ven y escuchan máximo 100 usuarios por episodio. Y aún así lo hacemos, más para nosotros, tal vez como récord para los días de nuestro alzheimer, para auto vernos jóvenes y entusiastas, compartiendo, disciplinados, cientos de series. Como los arboles que tiran millones de semillas, para que germine así sea una. 

¿Qué probabilidades existe que un oyente de un podcast diminuto como el nuestro coincida con que vaya a a un show que produzco en un teatro, y asistiera a un show casi agotado de 1200 personas en aforo, y pasara precisamente por allí y me preguntara por la puerta y me reconociera?  No sé. La probabilidad es baja, o casi nula. Y es lindo pensarlo como anécdota. Infla el ego. Creo. O bueno, a menos de Julián sea un psicópata, y lo haya planeado todo, ahí sí la estadística estaría de su lado. 

Inmediatamente lo conté en el chat de la empresa donde coincidimos los del podcast, porque Cristina Hincapié, que está en el nuevo combo de grabación y ha dicho varias veces que quiere hacer una grabación tomando pola, provocó que Julián, como tío o abuelo alcahueta, me tratará de dar un billete de 50 mil pesos, "para que tomen la pola". Le dije que no, porque además de sentirme como vicioso rehabilitado (cosa que es lejos de ser cierta) que le dan platica para "cositas", me pareció que hacía el encuentro aún más raro de lo que ya era.

Eso les conté, y ellos riendo, y felices por lo que pasó, me dicen que "nosotros sí lo hubiésemos recibido". 

Di vueltas por el teatro (y es bien grande), y en una de esas idas por algo a las cámaras, me vuelvo a encontrar con Julián (ahí fue cuando me dio la tarjeta de presentación) y le digo que Cristina si aceptaba los 50 mil. Los sacó de su billetera, doblado a la mitad, de esos billetes que unno guarda para emergencias. 

Por ahí está el billete ne la biblioteca de mi casa, a la espera que tengamos algo de tiempo y grabemos de series mientras una pola.  

 

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nos termina gustando lo que tanto nos molesta

Me despierta el sonido del nombre de una emisora que sale del inmenso parlante de los vecinos de abajo. Cuando paso por la sala, rumbo a la...