¿Hay alguien ahí?
Bueno, no importa. El caso es que revisando, mi blogosfera estaba conectada a un servidor de la empresa, y un día en una migración de servidor, todos los sitios se desconectaron... no quiero pensar que se hayan perdido.
Pensé en escribir de nuevo, así sea un blog sencillo, sin diseño, donde lo que importe es mantener el habito de teclear. Llevo muchos años, en un aparente silencio, pero en mi cabeza escribo pequeñas historias todos los días.
Acabo de leer Ready Player One, y sí, como un sunami de nostalgia, sentí que me deje apagar creativamente por los miles de problemas que he sorteado, y está bien, sirvió para mi salud y mi seguridad, sobreviví a una relación toxica, a una pandemia mundial, a ver a mis papás en clínicas muy graves, a estar solo, a aprender a hacer silencio, a no figurar, a estar en las sombras, aportando sin ser visto.
Ahora soy diferente en muchas cosas. En muchos sentidos la vida mejoró mucho. Pero a pesar del silencio (más no puedo estar) sigo llevando la misma condición/maldición de sentir que no estoy invitado, que no me tienen en cuenta, de que no caigo bien, que no tengo amigos, que estoy solo.
Y para muchos, lo anterior podría verse como lo peor, como un castigo, como una mala vida. Y puede ser. Solo que yo lo veo de otra manera.
No me invitan a nada, entonces, tengo tiempo para hacer otras cosas. Mis cosas.
No tengo los chat, correos ni calendarios llenos porque no estoy en todos los proyectos, creo que eso significa que estoy en paz, con la tranquilidad que da ver que tienes internet y todo está conectado e igual no te llegan notificaciones. Eso es paz verdadera.
Los amigos, siempre han sido efímeros y poco fiables, y ahora con la virtualidad y viviendo en megalópolis, si que se volvieron volátiles. Entonces, nada, estoy con la negrita en casa (que tampoco le gusta la sociedad) y soy feliz en sitios tranquilos, donde somos sencillos, reímos a carcajadas, comemos rico y vivimos como reyes.
El camino clásico sería poner el grito en el cielo, y buscar ser tenido en cuenta, y ser más protagonista.
Y como soy poco clásico, elijo, tal vez esta entrada en este blog advierta eso, a hacer proyectos propios, locos, extravagantes, que no moneticen y que si no es muy visto, no importe.
Ahora que somos viejos (un poco sí) nos pasamos recordando los días que hicimos tal y cual idea, y que ahora mucha gente recuerda esos productos como importante para sus vidas. Quizá haya sido un documental, la grabación de un video, la conferencia que emitimos un día, el programa que hicimos juntos, ese pedacito de vida cotidiana que un día grabé y que ahora más que audiovisual es antropología.
En definitiva, añoro un poco los días donde nos atrevimos a más. ¿Será posible? ¿Será que salimos del letargo? Veremos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario